Lobo ibérico

Lobo ibérico

La subespecie de lobo gris, conocida con el nombre de lobo ibérico (Canis lupus signatus), fue identificada por primera vez en el año 1907 por el zoólogo español Ángel Cabrera. Aunque muchos taxónomos no reconocen esta variante de cánido, el trabajo genético llevado a cabo por el biólogo Robert Wayne de la UCLA, ha permitido sugerir que se trata de una verdadera subespecie dentro del género.

Hábitat

El lobo ibérico habita en los bosques y llanuras de la región noroeste de España, la zona superior del noreste de Portugal, y algunas zonas aisladas de la Sierra Morena. Más del 50 por ciento de los lobos ibéricos residen en el norte de Castilla y León.

Manada de lobos ibéricos

Características

Los lobos ibéricos son de un tamaño mediano, con una constitución generalmente más delgada que el lobo euroasiático. Los machos pueden pesar hasta 40 kg (90 libras), y las hembras suelen poseer entre un 75 u 80 por ciento del tamaño de los machos.

Su pelaje puede variar en colores desde un gris claro o de color ocre en los meses de verano hasta un color marrón rojizo oscuro durante el invierno. La palabra signatus que acompaña su nombre científico, y cuya traducción puede entenderse como “marca”, tiene su origen en una serie de rasgos blancos presentes en los labios superiores del lobo ibérico, y oscuros en la cola y sus extremidades delanteras.

Evolución del lobo ibérico

Dieta

La dieta del lobo ibérico variará mucho dependiendo del lugar o la zona donde habiten. Los lobos de la zona cantábrica por ejemplo, podrán alimentarse de ciervos, corzos y jabalíes, mientras que los lobos de Galicia se alimentarán en parte de los restos de granjas avícolas y porcinas.

Por otra parte, los lobos oriundos de Castilla y León basarán su dieta principalmente en conejos. En general, la principal fuente de alimentos para estos cánidos proviene del ganado, especialmente en forma de carroña. Sin embargo, tras la prohibición de abandonar cadáveres de animales en el campo por temor a la enfermedad de las vacas locas, los lobos han comenzado a alimentarse mayormente de ovejas y vacas vivas.

Fotos del lobo ibérico

Reproducción

Como la mayoría de los lobos grises, el lobo ibérico solo se reproduce a partir del macho y la hembra alfa, con el fin de mantener la fuerza de la manada. Las lobas generalmente pueden comenzar a gestar tras un año de vida, aunque no estarán suficientemente maduras hasta alcanzar los cinco años de edad. La temporada de reproducción toma lugar durante los meses de invierno.

En cada camada, podremos asistir a unas cinco o seis crías, que serán atendidas por toda la manada hasta la llegada del otoño, donde podrán unirse a los demás como miembros oficiales. Para las crías pequeñas, el búho real o el águila, constituyen severas amenazas durante las primeras semanas de vida.

Cuerpo del lobo ibérico

Estado de conservación

El lobo ibérico una vez habitó la mayor parte de la Península Ibérica. Sin embargo, a lo largo de los años 1950 y 1960, los lobos de España fueron reconocidos oficialmente como plagas por parte del gobierno español, quien ofreció una recompensa para toda aquella persona que entregara un lobo muerto. De esta manera el número de lobos se redujo a tan solo 400 o 500 ejemplares, llegando a constituir una especie en peligro de extinción.

La caza de lobos se encuentra prohibida en estos momentos en Portugal y numerosas regiones de España. En consecuencia, su número se ha podido estimar en unos 2.000 ejemplares en España y 400 en Portugal. Su estado de conservación ha mejorado en sentido general, de ser una especie en peligro a ser una especie vulnerable. No obstante, los lobos de la Sierra Morena permanecen en peligro crítico, mientras que la población existente en Extremadura se ha declarado completamente extinta. Actualmente resulta extremadamente difícil avistar un lobo ibérico en la naturaleza, en parte debido a su instinto de conservación.

Cabeza del del lobo ibérico

Evolución de la raza de lobo ibérica

Hasta la década de 1990, el lobo ibérico había ocupado la mayor parte de la Península Ibérica. Sin embargo, durante el gobierno franquista de España fue iniciada una campaña de exterminio durante los años 1950 y 1960, que acabó con las poblaciones de estos animales, excepto la parte noroeste del país, donde todavía existen grupos importantes en la Sierra de la Culebra. Políticas similares llevadas a cabo en Portugal también contribuyeron a la extinción de estos animales al sur del río Duero (aunque aún existen pequeñas manadas en la región).

Algunos autores afirman que el lobo ibérico de la región suroriental, llamado lobo ibérico levantino (Canis lupus deitanus) y visto por última vez en Murcia en la década de 1930, se podía considerar como una subespecie auténtica. Estos ejemplares eran aún más pequeños, y de un color mucho más rubicundo, sin manchas oscuras. La especie también fue nombrada por el eminente Ángel Cabrera en el año 1908. Algunos naturalistas españoles y conservacionistas, entre ellos Félix Rodríguez de la Fuente, pidieron el fin de la caza y la protección de estos animales durante la pasada centuria.

Lobo ibérico comiendo una presa

Hoy en día, y gracias a su esfuerzo, la caza de lobos está prohibida en Portugal, pero aún se permite esta práctica en ciertas regiones de España. El censo de 2003 permitió estimar una población ibérica de 2000 lobos aproximadamente. Además, existen reportes que indican el regreso de algunas manadas a Navarra y el País Vasco, procedentes de las provincias de Extremadura, Madrid y Guadalajara. Recientemente, también ha podido avistarse un ejemplar de lobo macho encontrado en Cataluña, lugar donde el último lobo conocido fue asesinado en 1929, aunque este animal no era miembro de la subespecie ibérica, sino un lobo italiano (Canis lupus italicus) que había migrado desde Francia.

En el 2013, se informó que la población de Sierra Morena se encontraba al borde de la desaparición, y en ese mismo año se estimó que solo unos 300 ejemplares quedaban en territorio portugués.

Lobo ibérico en estado salvaje

En octubre de 2013, Ecologistas en Acción solicitaron una revisión urgente del censo realizado al lobo ibérico, pues suponían que los números habían sido sobreestimados. Más tarde en ese mismo mes, la asociación Lobo Marley envío 198.000 firmas pidiendo la protección de la especie a la Comisión del Parlamento Europeo de Peticiones. Desafortunadamente, durante un par de semanas entre septiembre y octubre de 2013, unos 30 cachorros y ejemplares jóvenes de lobo ibérico fueron asesinados en regiones como Asturias, León y Cantabria.

Además, y aunque su caza esté prohibida en Portugal, cerca del 45% de las muertes de lobos se debe a la actividad humana, incluyendo la caza ilegal. El ritmo insostenible de este número de matanzas ha encontrado su contraparte en la declaración de organizaciones que cada vez aúnan sus voces solicitando mayor protección para la raza del lobo ibérico.

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