Lobo africano

Lobo africano

El chacal egipcio es una especie de cánido nativa de las regiones norte, este y oeste de África, de ahí que habitualmente también se le conozca como lobo africano, cuya identidad taxonómica está aún por resolver.

Durante gran parte del siglo XX, este animal fue clasificado como una subespecie del chacal dorado (Canis aureus lupaster). Sin embargo, la morfología del animal generó polémica entre numerosos zoólogos, que notaron que la misma se correspondía más a la de la lobo gris, lo cual fue más tarde corroborado a través de estudios de ADN mitocondrial, que mostraron que el animal era una subespecie del lobo gris y por tanto la forma correcta de llamarlo era lobo africano (Canis lupus lupaster).

No obstante, en el año 2005 esto aún no era reconocido por la guía de referencia mundial en zoología “Especies de Mamíferos del Mundo”, de Wilson & Reeder, que clasificaba al lobo africano como una subespecie de chacal dorado.

Chacal egipcio

Diferencias generales con especies similares

El lobo africano, con respecto al chacal senegalés, tiene una cabeza más pesada y ancha, su piel es más gruesa, las piernas más largas, las orejas más redondeadas y la cola más corta. De igual forma, en comparación con el dorado, la piel del chacal egipcio es más oscura y tiene una mancha blanca en su pecho, que suele ser amplio.

Observaciones de campo a la subespecie indican que es un animal solitario que vive en la periferia de los territorios dominados por los chacales dorados, donde domina sobre otros en las disputas por los cadáveres para su alimentación.

Pastores locales que habitan en las zonas donde incursiona manifiestan que mientras los chacales dorados se alimentan principalmente de corderos, el lobo africano va a por presas más grandes como ovejas, cabras y otras piezas de ganado.

Cuerpo del lobo africano

Hábitat

Normalmente el lobo africano se puede ver en diferentes hábitats. En Argelia vive en las zonas costeras y montañosas cercanas al Mediterráneo, lo que incluye tierras de cultivo cubiertas, matorrales, pinares y robledales; mientras que en Senegal habita zonas de clima tropical y semiáridas, incluyendo sabanas del Sahel, cuyos macizos áridos en teritorio de Malí también son frecuentados por este poco amigable animal.

Historia taxonómica

Aristóteles fue el primer europeo en escribir de lobos en Egipto, mencionando que eran más pequeños que los habituales en Grecia.

Posteriormente, Georg Ebers afirmó que el lobo era uno de los animales más sagrados de Egipto y para demostrarlo, entre otras observaciones, apuntó que el nombre Lykopolis de la antigua ciudad egipcia dedicada a Anubis, significa "ciudad del lobo". Ebers igualmente describió a la variedad existente allí como una "más pequeña" en comparación con los lobos de Europa.

Más tarde  Hemprich y Ehrenberg, al ver similitudes entre los chacales y lobos del norte de África en 1832, dieron a esta especie que hoy tratamos el nombre binómico Canis lupaster, lo que la definió como una subespecie del chacal dorado y condicionó que se conociera como chacal egipcio.

Perfil del lobo africano

Afortunadamente para los amantes de la exactitud científica, Thomas Henry Huxley notó las similitudes entre los cráneos de este animal y los de lobos indios, y explicó que el chacal egipcio era más bien una subespecie del lobo gris y por tanto es más exacto referirse a ella como lobo africano.

A pesar de este descubrimiento de Huxley, Ernst Schwarz clasificó al taxón como un familiar del chacal dorado o de oro en 1926, clasificación que se mantuvo indiscutida hasta 1981, cuando el zoólogo Walter Ferguson, de la Universidad de Tel Aviv, argumentó a favor del descubrimiento de Huxley, e inclinó la balanza a favor de considerarlo un pariente del lobo gris.

Este debate se reavivó en diciembre de 2002, cuando un cánido fue avistado en el desierto Danakil de Eritrea Danakil Desert. El aspecto del ejemplar no se correspondía con el de un chacal dorado ni ninguna de las otras seis especies de la zona reconocidas oficialmente, pero se parecía mucho al de un lobo gris.

Esta zona había sido con anterioridad al avistamiento inexplorada en gran parte, debido a su clima áspero y a que tuvo un rol importante dentro del teatro de operaciones de la Guerra de Independencia de Eritrea y la posterior Guerra entre Etiopía y Eritrea. No obstante, las tribus locales de Afar sabían del animal, y se referían a él como wucharia (lobo).

Pelaje del lobo africano

Más tarde, en 2011, se analizaron y se compararon los ADN de ejemplares como el avistado con los de los lobos grises y otros cánidos-lobo anteriormente identificados como "chacales egipcios", tomados de las tierras altas de Etiopía. Los resultados de las pruebas mostraron, con un 100% de apoyo, que el cánido era de hecho un lobo gris y que su alcance era mucho más extenso de lo que se pensaba, ya que las muestras etíopes tomadas eran de dos localidades distanciadas por más de dos mil 500 km al sureste de Egipto.

Otro estudio posterior confirmó la presencia del taxón en Argelia, Malí y Senegal, ampliando así su gama a cerca de seis mil kilómetros más al oeste del estudio anterior. Los análisis genéticos indican además que el lobo africano es, junto con el lobo de la India y del Himalaya, una subespecie antigua anterior a la irrupción de los lobos Holarctic, otra subespecie del lobo gris a partir de la que evolucionaron la mayoría de los perros que poblaron América del Norte y gran parte de Eurasia.

Sin embargo, a diferencia de las poblaciones de la India y del Himalaya, el lobo africano muestra mucho más nucleótidos y diversidad de haplotipos, lo que indica que su población ancestral fue más grande, y que la población existente efectiva de hembras es de alrededor de 80 mil mujeres. 

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