Diferencias entre lobos y perros

Diferencias entre lobos y perros

Durante años, los lobos y los perros fueron clasificados bajo diferentes nombres científicos: canis lupus para el lobo gris y canis familiaris para el perro doméstico. Sin embargo, recientemente, algunos científicos han determinado que los lobos y los perros son lo suficientemente similares como para pertenecer a una misma especie, y por lo tanto, nuestros compañeros más fieles han sido reclasificados como una subespecie del lobo, bajo una nueva nomenclatura definida como canis lupus familiaris.

El tema ha sido objeto de controversia por parte de un grupo de estudiosos, argumentando que mientras los perros y sus parientes salvajes pueden ser genéticamente idénticos, cada grupo ha evolucionado de manera distinta a lo largo del tiempo.

Diferencias entre perros y lobos

Vínculos entre lobos y perros

El vínculo entre el lobo y el perro a través de la ascendencia común o directa, nos permite sugerir que estos animales comparten similitudes en cuanto a morfología y comportamiento se refiere. Por ejemplo, ambas especies poseen el mismo período de gestación, las crías de ambos nacen ciegos y sordos, los dientes de leche aparecen en el mismo orden y la muda de pelo se produce en condiciones equivalentes. Además, aunque poco común en la naturaleza, el lobo y el perro pueden aparearse y producir descendencia fértil y saludable.

Por otro lado, muchos comportamientos, tales como la vocalización, el olor y los gestos son evidentes tanto en lobos como perros. Los lobos utilizan complejos mecanismos de comunicación (vocalización, posturas de la cola y el cuerpo, expresiones faciales) para transmitir informaciones e intenciones al resto de los miembros de la manada. Con respecto a los perros domésticos, generalmente ven a sus propietarios de la misma manera que lo hacen los lobos sumisos con los miembros dominantes de la manada, y de esta manera utilizan las mismas señales de comunicación.

Lobo salvaje negro

Diferencias físicas entre lobos y perros

La cría selectiva de perros ha permitido crear diferencias notables entre el lobo y el perro. Por ejemplo, la boca del lobo es más prominente que en el perro, su cola cuelga hacia abajo cuando el animal se encuentra en reposo, mientras que en los perros tiende a ser bien alta e incluso curvarse sobre su espalda. El lobo posee un órgano sensorial para percibir aromas (glándula precaudal) que en la mayoría de los perros puede no encontrarse o presentarse de manera no funcional.

Durante su desplazamiento, las extremidades traseras del lobo oscilan en la misma línea de sus extremidades delanteras, aportándole una cadencia peculiar. El perro, por su parte, tiende a realizar un desplazamiento menos desenfadado. En adición, los lobos no son sexualmente maduros hasta que alcanzan los dos años de vida, mientras que el perro obtiene su capacidad de reproducción en etapas más tempranas, pudiendo reproducirse además dos veces al año, a diferencia de la etapa de reproducción del lobo, que ocurre una vez al año durante los meses de enero a abril.

Ojos de un lobo gris

Diferencias de comportamiento entre lobos y perros

Por su comportamiento y hábitos de vida, aunque aparentemente sin discrepancias notables, podemos decir que el lobo y el perro son dos animales totalmente diferentes. Los lobos son animales salvajes, que pueden resultar dóciles y sociables ante la interacción con humanos, pero difícilmente podrán ser domesticados. Incluso aquellos ejemplares criados desde su nacimiento en el seno familiar, siempre conservarán su lado salvaje, siendo prácticamente imposible que respeten el mobiliario y los objetos de una habitación. Su desmesurada curiosidad, un rasgo que les permite sobrevivir en la naturaleza, podría desencadenar grandes estragos dentro de un hogar.

Los lobos son animales intranquilos que pueden recorrer varios kilómetros en busca de alimentos y cobija, por lo que confinarlos en un lugar cerrado puede ser fatal para sus instintos de depredador. De esta manera, cualquier castigo que los humanos decidan llevar a cabo ante un comportamiento inaceptable para una mascota, puede en realidad convertirse en algo contraproducente para estos animales. Cuando se encuentran en cautiverio, los lobos no responderán a las órdenes y peticiones de los humanos, como tampoco lograremos atraer su atención por medio de un nombre dado.

Cachorro de lobo salvaje

¿Lobos como mascotas?

No obstante, existen muchas personas que, por desconocimiento u intransigencia, intentan poseer lobos como mascotas, y en estos casos el resultado final termina siendo negativo para estos animales. Si escapan, pueden ser asesinados, si el propietario decide confinarlos, adoptarán una actitud destructiva hasta el punto de ser cedidos a un refugio de animales. En la mayoría de los casos, la eutanasia es el método más empleado para resolver el problema.

Otro aspecto a destacar es la hibridación que puede producirse en ocasiones entre un lobo y un perro. En este tipo de escenarios, no existe ninguna garantía para los dueños que la descendencia resultante posea el aspecto de un lobo, y se comporte y pueda ser tratado como un perro. Un animal con la naturaleza agresiva del perro y la tendencia del lobo a permanecer al margen de los seres humanos puede ser una combinación muy peligrosa.

Al respecto, existe una frase muy popular para estos casos: “Si quieres un lobo, consigue un perro”. De hecho, algunos países consideran ilegal la posesión de lobos o híbridos de lobos. Al igual que la mayoría de los programas de apreciación de la naturaleza, un objetivo importante dentro de los dedicados al lobo, es desalentar a las personas con motivaciones de poseer un lobo, y confinar a un animal que nació para ser salvaje.

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