Lobo de crin

Lobo de crin

El lobo de crin (Chrysocyon brachyurus) es el mayor cánido de América del Sur. Sus rasgos distintivos y huellas se parecen a los de los zorros, sin que lo sea, y no puede clasificarse como un lobo exactamente, ya que no está relacionado con otros cánidos.

Es la única especie del género Chrysocyon, que significa "perro de oro".

Este mamífero se encuentra habitualmente en hábitats abiertos y semiabiertos, sobre todo pastizales con arbustos dispersos y árboles, ubicados en el sur, centro-oeste y sudeste de Brasil, la totalidad de Paraguay, el norte de Argentina, Bolivia este, norte de los Andes y el sureste de Perú.

Entidades de protección animal clasifican a la especie como casi amenazada y vulnerable, de ahí que se refuercen y necesitan medidas especiales de conservación.

Localmente al lobo de crin se le conoce de varias formas: aguará guazú, lo que significa "zorro grande" en el idioma guaraní, Kalak por la Toba, lobo de los esteros o lobo colorado, lobo guará en Brasil, y también borochi en Bolivia.

Cuerpo del lobo de crin

Descripción

Como ya se dijo, el lobo de crin tiene similitudes menores con el zorro rojo, aunque pertenece a un género diferente.

El adulto promedio pesa 23 kg y tiene una altura hasta los hombros de 90 cm (35 pulgadas). La longitud hasta la cabeza puede ser de 100 cm y si se añade la cola la misma se incrementa otros 45 cm.

Esta especie es la más alta entre los cánidos salvajes y se cree que sus largas piernas sean una adaptación a la altura de los pastizales de su hábitat natural.

Su piel puede ser de color marrón rojizo o naranja dorado a los lados, con piernas negras y una melena negra muy distintiva, eréctil, y por lo general utilizada para ampliar el perfil del lobo cuando se ven amenazado o asume actitudes agresivas.

De igual forma, el lobo de crin es conocido por el olor distintivo de sus marcas de territorio, lo que le ha merecido el sobrenombre de "lobo mofeta."

Aguará guazú

Hábitos de caza y territorialidad

A diferencia de otros cánidos grandes como el lobo gris o el perro de caza africana, el lobo de crin no vive en manada. Caza solo, por lo general entre el atardecer y la medianoche. Mata a su presa mordiéndola en el cuello o espalda, y sacudiéndola con mucha violencia si fuese necesario.

Parejas monógamas de la especie pueden defender un territorio compartido de aproximadamente 30 kilómetros cuadrados, aunque fuera del apareamiento, rara vez se juntan para la satisfacción sexual. Ese terreno que consideran su territorio está atravesado por caminos que crean mientras patrullan por la noche.

Varios lobos de crin adultos pueden congregarse en la presencia de una fuente de alimento abundante, por ejemplo, una zona de pastizal limpiada o despejada por la acción del fuego, lo que podría haber dejado varios vertebrados expuestos para su alimentación.

Tanto las hembras como los machos utilizan su orina para comunicarse. Por ejemplo, mediante ella marcan sus caminos de caza o los lugares donde enterraron la presa cazada.

Esta orina tiene un olor muy característico, que mucha gente la compara con el lúpulo o cannabis. La sustancia responsable de ello probablemente sea una pirazina, la que también se produce en ambas plantas.

Kalak

Reproducción

La época de celo de los lobos de crin se extiende de noviembre a abril. La gestación dura de 60 a 65 días y una camada puede tener de dos a seis crías de negro pelaje, cada uno con un peso aproximado de 450 gramos.

Los cachorros se desarrollan completamente cuando alcanzan el año de edad, período en el cual dejan de depender de sus padres para su alimentación.

Alimentación

Esta especie es omnívora. Se especializa en presas pequeñas y medianas, incluyendo mamíferos de escasa longitud como roedores y conejos, aves e incluso peces. No obstante, una gran parte de su dieta, más de 50 por ciento según estudios, es materia vegetal, entre la que se destaca la caña de azúcar, tubérculos y frutas.

Tradicionalmente, los lobos de crin cautivos eran alimentados con dietas sin carne pesada, lo que les hizo desarrollar cálculos en la vejiga. Por ello, los cautivos en parques zoológicos ahora son alimentados con frutas y verduras, pero también con carne y ejemplares muertos de perros Chow.

Lobo de los esteros

Relaciones con otras especies

El lobo de crin participa en relaciones simbióticas. Un ejemplo es que contribuye a la propagación y difusión de las plantas que se alimenta, a través de la excreción.

A menudo los lobos de crin defecan en los nidos de hormigas cortadoras de hojas. Las hormigas utilizan ese estiércol para fertilizar sus jardines de hongos, pero descartan en el proceso las semillas contenidas en la materia fecal y la agrupan como montones de basura en las afueras de sus nidos. Este proceso se ha demostrado que aumenta significativamente la tasa de germinación de dichas semillas.

Por otra parte, la especie no es presa común de cualquier depredador, aunque puede ser atacada o asesinada por perros salvajes. Una amenaza adicional para ella puede ser el tener que compartir territorio con perros domésticos, ya que es muy susceptible a la infección por el gusano de riñón gigante, un parásito potencialmente fatal que también puede infectar a los perros domésticos.

Relaciones con seres humanos

En general, el lobo de crin es tímido y huye cuando se alarman, por lo que no constituye una amenaza directa para los seres humanos.

Popularmente, se cree que tiene el potencial de ser un ladrón de gallinas, y una vez se consideró una amenaza similar para el ganado vacuno y ovino, aunque esto ahora se sabe que es falso.

Lobo colorado

Históricamente, en algunas partes de Brasil, estos animales eran cazados por algunas partes de su cuerpo, sobre todo los ojos, que se creía eran amuletos de buena suerte. Afortunadamente para la especie, desde su clasificación como especie vulnerable por el gobierno brasileño, la práctica ha disminuido y ahora recibe mayor atención y protección.

Igualmente, los lobos de crin están amenazados por la pérdida de su hábitat natural y por su amplia circulación corren riesgos como el de ser atropellados por automóviles.

Además, los perros salvajes y domésticos les transmiten enfermedades, lo que los convierte en un animal susceptible y potencialmente enfermizo.

A día de hoy, la especie se encuentra en varias áreas protegidas, incluyendo los parques nacionales de Caraça y Emas en Brasil. Con la atención adecuada, puede desarrollarse en cautiverio como demuestra su crianza exitosa en varios zoológicos, sobre todo en Argentina.

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